viernes, 3 de septiembre de 2010

EL LADRÓN DE BICICLETAS

Tras leer el otro día en el genial blog "Elegíunmaldía" una entrada sobre Sicilia que derivó en recuerdos a grandes del cine italiano, recordé  entre ellos la reciente muerte de la guionista D'Amico, una de las artífices de esta gran obra. Y de ahí a una revisión de este gran clásico vino todo rodado.

Los que saben de esto, los "culturizados/culturetas" lo incluyen en lo que denominaron como neorrealismo italiano, desde la ignorancia supina lo único que sé es que es una de esas películas que llevan al extremo la máxima de "la realidad supera la ficción"

Surge de la novela "Ladri di biciclette" de Luigi Bartolini ("ladrones de bicicletas", nombre que se mantiene para la película excepto en España) y que desarrollaron el propio Vittorio de Sica, Cesare Zavattini, Oreste Biancoli, Adolfo Franci, Gherardo Gherardi, Gerardo Guerrieri y, como no, D'Amico. Con este plantel para escribir el guión y la dirección del autor de obras como "El limpiabotas", "Dos mujeres" o "Matrimonio a la italiana"...el resultado sólo podía ser el que es.
Es la historia de Richi, quien encuentra trabajo en la durísima Roma de posguerra, para ello necesita una bicicleta que primero ha de conseguir y luego recuperar. Con este sencillo argumento transcurre hora y media de verdad, de una vida miserable a la que tuvieron que amoldarse millones de personas en toda Europa, y donde la lucha y la resignación se peleaban a diario para saber cual era la ganadora.

Pero además es el reflejo de una Roma caótica, de los matrimonios de la época, de la fuerza invisible de las mujeres y madres de entonces,  de los sacrificios infantiles, de una maravillosa relación entre Richi y su hijo Bruno cuya  frialdad se transforma en una de las relaciones paterno filiales más tiernas de la historia del cine.

Hay cientos de detalles para la reflexión, de la insolidaridad de los ricos presuntamente caritativos, de la masa como juez injusto, de Rita Hayworth representada en el cartel que el protagonista pega y que es el sueño del hombre de 1948...mientras ves su sueño, se llevan su futuro representado en esa bicicleta.
Hay ilusión en la oportunidad laboral, en una de las comidas que más he disfrutado con los ojos y que hace olvidar la realidad a padre e hijo; y hay contradicción en unos tranvías siempre corriendo y que llevan a la gente a donde quiere y son una barrera infranqueable al separar a los protagonistas en el momento cumbre del final.

La versión original no tenia la voz en off  final que llegó a nuestras carteleras, así que olvídate de ese audio que intenta añadir esperanza y quitar desazón, el verdadero neorrealimo es sin paños calientes...y así es como hay que verlo.

Vittorio de Sica maravilla por convertir la película en el mejor documental de la dura vida de sus coetáneos, pero además lo hace por su forma de rodar, la manera de mover la cámara entre la muchedumbre futbolera o centrando el foco en dos manos unidas. La cámara que baja desde el cielo o el travelling perfecto a lo largo de la plaza, no son más que pequeños ejemplos de uno de los mejores directores europeos cuyo trabajo tenemos el placer de disfrutar.
Es el inicio del cine social y se vale de actores no profesionales que nos traen uno de los mejores finales con esas miradas antes de perderse entre la multitud, son Lamberto Maggiorani y Enzo Staiola. Pero además lo enmarca con la fotografía de Montuori quien domina cada encuadre o la música de Alessandro Cicognini y  la sucesión de notas al más puro estilo italiano.

Paradigma de la cámara como medio para captar verdadera realidad con  el héroe anónimo al que descubrimos y despedimos perdido entre la masa. 
En la complejidad de su sencillez, de Sica nos regaló una obra maestra.

 
"-Niño metomentodo...ya me ha salido al suegro"

"Todos los domingos tiene que llover"

"- ¿Pero cómo es posible chiquillo?, es tan fácil comprenderlo. ¿De qué sirve la azada si el terreno es ingrato? Trabajas y no recoges ¿comprendes?
-No
- Esa mujer no te quiere bien, ¡la debes olvidar!...¡Eres feo!"

"Todo tiene remedio, menos la muerte"


Si no la has visto ¿A qué esperas? Si lo has hecho ¿Qué opinas tú?

Próximamente más, y si es posible...mejor

6 comentarios:

ethan dijo...

Una obra maestra, patrimonio de la cinefilia mundial. El realismo se convierte en arte con mayúsculas. Además imperecedera, la ves ahora y te sigue sobrecogiendo.
Saludos!

Pabela dijo...

Una verdadera joya del cine clásico e italiano. Es todo un referente que yo tenía en deuda y vi recién el año pasado. Majestuosa es la palabra, sensible, dura.

Adrià dijo...

Hay bastantes escenas para recordar, pero yo siempre me quedo con el tortazo que el padre le atiza al hijo, que liga con el momento final, cuando es el hijo quien ve a su padre recibir tortazos.

También me gusta cuando visitan el barrio bajo, y todos los demás apoyan al ladrón y no al protagonista.

Es una especie de real-visceralismo no?.

Salut.

Adhara dijo...

Por supuesto me uno a todos los adjetivos que habéis escrito, para mí es una obra maestra por como supo conjugar la dureza de la realidad sin los típicos trucos de sentimentalismo, y a pesar de ello la convirtió en una de las películas más tiernas por la relación entre padre e hijo.

Sí Adrià, buena definición, porque es puro sentimiento...visceral hasta la última escena. La conexión entre la escena de la torta en la que el hijo tiene respeto al padre y la del final donde el padre siente que su hijo le perderá ese respeto es fantástica.
A mi me emociona también la escena del restaurante, es como un escape, un paréntesis a los duros momentos.

Gracias a los tres por pasaros y veo que la opinión por la peli de Vittorio de Sica es unánime. Saludos!!

Jose dijo...

Caramba, Adhara, mil gracias por esta entrada, es maravillosa! Ha sido como revivir y casi ver la película otra vez. Pero supongo que el mejor agradecimiento que puedo hacerte es decir que me has inculcado unas ganas locas de volver a ver la película y que si puedo, espero quitarme esas ganas hoy.
Y para completar el homenaje, debería verla a la hora de la cena y con una pizza delante. Como ya te dije, ésa es la escena de "Ladrón de bicicletas" que se me quedó grabada desde pequeñajo: las dificultades del niño para manejarse con el queso fundido, porque esa fue la primera vez en mi vida que vi una pizza (yo tendría la edad de ese niño, o menos, y en España no existían ni los Whopper). Por cierto, qué niño, qué actor, qué prodigioso careto de infancia que abre los ojos al mundo de los adultos a hostias (nunca mejor dicho ¡qué escena la del mamporro!).
Lo dicho, un beso y gracias a ti por este post. Me pasaré más a menudo para robarte una bicicleta.

Anónimo dijo...

A mi que no me roben mi bicicleta;acaso a alguien le mangaron en vigo su bicocleeeta hace mucchoss anhos pues con tanto intento de condicionamiento psicologico de mangantes hay que hacer en spain como don erre que erre decirle a los mangantes quiero mi peseta con laas bicis mi bicicleta y con lo invertido enganhosamente en las preferentes queremos lo que es. Decada uno y punto pelota onho