lunes, 15 de febrero de 2010

Y la XXIV edición de los Goya...ya pasó

La XXIV edición de los Goya ha tenido muchas cosas para recordar, no hubo grandes sorpresas en los ganadores pero todo fue diferente entre otras cosas gracias a un sembrado Buenafuente que llevó la gala a la altura de las que condujo la gran Rosa María Sarda.

Ya te sabes de memoria los galardonados, así que tampoco vamos a darle más vueltas, Celda 211 fue la gran ganadora aunque la maravilla técnica de Ágora fue ampliamente reconocida. Aunque los momentos en las dos horas y media son muchos, hubo un ejemplo de verdadero amor al cine encarnado con el Goya de Honor para Mercero..."lo único bueno que tiene el alzheimer para él es que le permite ver Cantando bajo la lluvia 500 veces como si fuera la primera"

Este año el público ha demostrado que si las películas son buenas, da igual si su director es de Alcañiz o de Boston, así acaba un muy buen año de cine español, deseando que las apuestas para la próxima gala  sean difíciles porque eso será signo de la calidad de las películas en 2010.


Me gustaría destacar algunas de las frases con las que Álex de la Iglesia dejó atrás el victimismo injustificado y los lloros, levantando la cabeza para mirar al mundo que les rodea y dar orgullo a la profesión. Esperemos que eso torne en realidad.

"Hay que ser humildes. A mi me cuesta mucho, soy soberbio y engreído. Parece que forma parte de mi trabajo, y no debe ser así. No somos tan importantes. Importante es salvar vidas en un hospital. Eso sí que debería tener trascendencia mediática. Hay que ser humildes y estar agradecidos. El público, que es la gente para la que trabajamos, ha ido a ver nuestras películas más que nunca, y eso es un honor y un orgullo. No pensemos que somos mejores por eso. Pensemos que nos han dado una oportunidad. Hay que aprovecharla.

Tenemos que ser humildes, estar agradecidos y pedir perdón por haber fallado muchas veces. Nunca reconocemos nuestros errores. Nos miramos al ombligo, nos encanta nuestro ombligo. Tenemos pósters de nuestro ombligo en casa, cuadros de ombligos llenando nuestras paredes. Creemos que somos artistas, genios alternativos, creadores. Antes de todo eso, somos trabajadores. Nos pagan por hacer un trabajo, y hay que hacerlo bien. Este año ha sido uno de los mejores, pero el siguiente tiene que ser todavía mejor. Los primeros que tenemos que arrimar el hombro somos nosotros. Yo ruedo mañana, así que no me quedo a los canapés.

Y aquí viene el meollo de la cuestión, porque hay mucha gente que no puede rodar, que no puede trabajar. No tiene esa suerte. No sólo hablo de directores, o productores que no encuentran medios de financiación. No hablo de distribuidores que luchan por colocar nuestras películas en las pantallas, o exhibidores que ven cómo desaparecen sus salas. Hablo de miles de familias que no tienen glamour y no salen en las revistas; que no han estado ni estarán nunca en los Goya. Gente que se dedica al montaje, al sonido, maquilladores, eléctricos, sonidistas, actores de reparto, figurantes, empresas de catering, gente que vive de esto, que genera riqueza."

Próximamente más, y si es posible...mejor

2 comentarios:

Ricardo Baticón dijo...

Hola Adhara

Genial, has puesto entero el discurso de Alex, que a ratos sonó a riña de padres a hijos... pero que tenía mucha razón. La gala estuvo bien, mejoró respecto a otros años... excepto algún fallo como que no salía nadie a sustituir a la mejor actriz revelación y alguna traducción simultánea. Pero poco a poco, al menos fue entretenida.

Y sí, me quedo con la frase, dura, muy dura que dijo el hijo de Mercero:

"lo único bueno que tiene el alzheimer para él es que le permite ver Cantando bajo la lluvia 500 veces como si fuera la primera"

Saludos

Adhara dijo...

Ahora que lo comentas es verdad lo de la traducción creo que fue el gran fallo, además que era fácil preveer los premiados técnicos de ágora, seguro que alguien le cayó un buen tirón de orejas jejeje
Bs